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lunes, 2 de enero de 2017

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Establecer metas para lograr objetivos ¿Qué es la conciencia del deseo?

Estamos empezando un nuevo año y eso no es poco. Hay personas que cuando hacen un balance del año anterior no lo hacen con la conciencia puesta en la realidad sino que solo lo hacen como una declaración de deseos que se piensan como abstracciones que van a “sucederse” como por arte de magia en “algún” momento.
Suelo escuchar declaraciones de algunas personas como por ejemplo:  “este será mi año” o “voy a lograr todo lo que quiera en este nuevo año” cuando en realidad ni siquiera están dispuestas a planificar como lo van a hacer o que es lo que realmente quieren lograr y eso los lleva a repetir conductas y actitudes ante situaciones de oportunidad y también de fracaso, que ya usaron en años anteriores, sin revisarlas.

Lo trágico de hacer declaraciones de deseos y motivaciones es que se quedan en ese punto, no van más allá de eso y creo que es ahí donde debemos animarnos a indagar sobre que estamos haciendo con aquello que decimos que queremos pero   que nunca alcanzamos. Ojo que esto ocurre no solo a nivel profesional y laboral sino que también ocurre a nivel de pareja o de relaciones interpersonales, con los hijos por ejemplo. Los deseos pueden ser puros, sinceros y ambiciosos, es justo que lo sean, pero debemos poder convertirlos en metas.

Las metas son algo más que una declaración de deseo, implican un escalón más arriba. Tener metas claras es aunar el deseo a un plan. El establecimiento de una meta te permitirá crear una visión fuerte, clara y fundamentalmente POSIBLE de lograr aquello que en un principio comenzó como un deseo o un sueño.

La planificación de eso que queremos lograr tiene que tener pequeños objetivos mensuales, semanales y diarios. No exagero al pedirte que hagas una lista diariamente de tus metas para ese preciso día, yo mismo lo hago por dos cuestiones claves:  el papel me permite recordar cosas que de otro modo entrarían y saldrían de mi memoria todo el dia ocupando mi capacidad atencional, es decir, distrayéndome y segundo, me gusta escribir metas diarias y pequeñas porque tienen que ver con mi objetivo final; la meta de ese día tiene un objetivo que estará ligado a mi objetivo final que es más grande y más importante pero para lograrlo debo cumplir con esas rutinas diarias que me propuse o con esas tareas del día.

Creo que el elemento más importante que tenemos en la vida es el tiempo. Si tenemos salud y conciencia del tiempo todo lo demás se hace POSIBLE. Sucede que el desarrollar una conciencia del tiempo implica justamente estar al pendiente de en que lo invertimos y como lo hacemos más aun en esta época en donde todo nos llama a procrastinar y perderlo en el meollo de la superficialidad mediática de las redes sociales, la televisión basura y los malos hábitos de sueño, de consumo y de ocio.

La cuestión del deseo es clave porque todo nace de ahí pero si suponemos que tu deseo es un río salvaje que corre bravo y caudaloso hace cualquier lado y que se alimenta de crecientes inesperadas o de lluvias periódicas (como lo son en la vida las vacaciones, los fines de año y los comienzos de año, el conocer nuevos negocios o nuevas personas, etc) entonces habremos de prever esos momentos para poder instalar molinos, diques o crear nuevos canales desde donde el agua fluya a nuestra voluntad y podamos sacarle así un buen provecho.
Tener el deseo de hacer algo no está mal, no  quiero que se malinterprete, lo que estoy diciendo es simplemente que debemos pasar de los sueños y los deseos a las metas y objetivos para hacerlos POSIBLES.

La analogía del rió, y como muchos de ellos surgen por lluvias de estaciones, nos sirve también para pensar otra cosa, para pensar lo que sucede con los deseos efervescentes pero efímeros, esos mismos deseos que todos tenemos pero que pocos alcanzan a desarrollar una conciencia de ellos, como la conciencia del tiempo de la que hablé antes y que está más relacionada a las metas. Esta otra conciencia, la conciencia de los deseos estaría más relacionada con ese perpetuo fluir de la correntada de tu rio motivacional y creo que eso nos permitiría entender también porque hay personas que todos los años cambian de pareja, de carrera, de negocio o incluso de religión como si se tratara de algo para usar una vez. Me parece que lo que le da verdadera consistencia en el tiempo a cualquier deseo es la visión de sí mismos que todos tenemos, o que deberíamos tener para ir hacia ella.

Si una persona no sabe lo que quiere, cualquier cosa le irá bien o la tratará como se trata un corte de cabello, una bolsa de plástico o un par de medias.  Hay personas que viven sus deseos como una inundación constante, desbordante, inesperada y fuerte pero efímera e inmanejable por eso mismo, pero porque sucederá eso?, creo que tiene que ver con la falta de una VISION clara. Si tenemos una visión clara de hacia dónde queremos ir y PORQUE estamos haciendo esto y no otra cosa el deseo se reorganizará en función a ello, girará el molino en favor de la autodisciplina y habrá menos arroyos que se desvíen hacia la procrastinación.


Mi deseo para este 2017 es una declaración para mí mismo que quisiera que tú la tomarás y la hagas propia: Ten más conciencia de tu tiempo y de tus deseos porque nadie debería bañarse en el mismo rio dos veces. 

Creo que este video nos puede servir para seguir pensando el asunto de la conciencia del deseo:

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