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sábado, 4 de marzo de 2017

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Posmodernidad, negocios multinivel y neoliberalismo... un poco Creep

Solo con la perspectiva que nos brindan los años pude hacer esta reflexión personal que quiero compartirte en tanto hablemos de los negocios multinivel en contexto que la mayoría de nosotros hacemos en nuestros países pero que no solemos pensarlo de esta forma. Hoy quiero que pensemos juntos en lo que hacemos y que es lo que verdaderamente representa para muchos emprendedores que ven en las oportunidades que ofrecen las empresas de network marketing una forma de vida y un estilo de transitar la época pero de la que usualmente somos más bien cómplices  ideológicos y no tan concientes de sus implicaciones.

Uno siempre es  -en cierta forma-  cómplice, heredero y catalizador de sus contextos aunque esto no suele decirse cuando se hablan de negocios multinivel porque parece entrar en contradicción con el lugar de liderazgo, éxito y globalización que se proponen desde las diferentes empresas de mlm que operan en todo el mundo. Esto es especialmente interesante de reconocer porque justamente uno de los ideales del pensamiento posmoderno focaliza en el tener por sobre el ser con un ideal de superación personal consumista ignorando la historia y el núcleo social de donde provenimos.

El ideal de  exitismo personal que se propician como una de las máximas aspiraciones de los nuevos multinivelistas en la mayoría de las encuentros corporativos  que se realizan alrededor de todo el mundo no es solo la impronta de las compañías multinivel sino que es una aspiración instaurada desde un plano mucho más amplio que tiene sus orígenes y consecuencias en los contextos sociales en donde vivimos la mayoría de los que nos hayamos inmersos en el paradigma del capitalismo y el libre mercado. El problema que quiero tratar de ubicar no es el capitalismo como paradigma político-económico sino la exacerbación de antivalores éticos que son producto de la posmodernidad y que tienen una fuerte impronta neoliberal instaurada en prácticas cotidianas y valores individualistas por sobre el olvido social que caracterizan a estos antivalores.

Para ponerlo en términos simples me gustaría que hagas  una comparación sencilla pero tremendamente esclarecedora. Piensa en el estilo de vida, de familia y que era aquello realmente importante en la generación de tus abuelos. Al comparar una o dos generaciones previas con la actual podemos notar muchas cuestiones que más que melancólicas son ahora casi espejismos morales acerca de aquello esperable de un hombre, de la organización familiar, el trabajo y lo que podríamos pensar como rasgos de pertenencia a una sociedad en particular.
Nuestros padres y abuelos vivieron épocas marcadamente distintas a la nuestra y el concepto de ubicación y globalización ha cambiado tanto más por el auge de la tecnología como de los bienes de consumo.  Hoy el mercado homogeniza sociedades, inhibe valores que no le son útiles al paradigma y recorta aspectos de las personas que les permitan aspirar a un modo de vida ideal (no siempre posible pero si prometido) de tal forma que puedan caer seducidos por las mieles del exitismo, la individualidad, la frivolidad, la inmediatez y “el futuro” más que por el reconocimiento del ser en comunidad, lo reflexivo, la perseverancia dignificadora del tiempo y el presente en plural.

Aspirar a ganar millones de dólares no está mal, de hecho seguiré pensando por mucho tiempo más que los negocios de network marketing son uno de los pocos modelos comprobados para que una persona común logre en pocos años libertad financiera, pero eso no quiere decir que se deban relegar las otras dimensiones del ser ciudadano a cambio de ideales exitistas que cieguen auténticos valores que vayan más allá del beneficio económico personal.

Tal vez la única crítica que puedo hacer a algunos representantes de negocios multinivel tenga relación con el tipo de valores que mercadean casi como bienes de consumo y no como un desarrollo de la conciencia social. “El exitismo personal, para qué?”. Esa sería la pregunta de fondo.

Caemos en una tentación constante de equiparar valores de mercado con valores personales que no necesariamente deben ser los mismos pero que terminan instalándose en el discurso de los distribuidores de productos de multinivel a causa de ese necesario olvido de sus contextos que de otra forma los obligaría a reconocerse como causa y efecto de dinámicas sociales fragmentadoras de esos ideales que tanto pregonan porque llenarse la boca de un discurso de millonarios  y encerarrarse en una mansión no va a evitar que aquellos mismos miembros menos favorecidos de la sociedad  que no pudieron alcanzar ese estilo de vida los roben, los maten o los violenten de formas que solo el rencor sospecha.

El origen de la vida en sociedad y de los valores que circulan en ellas no son meros caprichos ciudadanos, son base y estructura de la convivencia armónica que los posmodernos (en su sentido peyorativo) y los millennials olvidan frecuentemente cuando toman modelos de negocios cargados de todos los tintes del hiperindividualismo comercial o los valores propios del consumismo sobre el cual justifican sus propuestas y adhieren a cuasivalores sin trascendencia real para un sentido de la vida social.

Me animé a escribir este post como forma de reflexión en voz alta y porque quiero que entendamos que lo que hacemos tiene implicancias que refuerzan formas de vida que se dan por naturales y que en realidad no tienen en absoluto nada de ellas. Lo que pasa en nuestras sociedades no nos debería ser indiferente porque el riesgo está en creer que la realidad de los desdichados se suprime con nuestro éxito personal y nada más errado que eso, nada más penoso que sus consecuencias inevitables.

Hacer el mejor negocio del mundo no te exime de replantearte un rol activo en tu sociedad y de cuestionarte los valores que a lo mejor no sabes que promueves o que crees que son “perfectos” e ideales para todos.  Lo que elijes hacer define no solo tu rumbo personal sino que permite que  otras realidades sigan proliferando o se instalen como opción en nuestros países, ese es el sentido de pensarte como un catalizador social en una época donde todos tienen las mismas aspiraciones, y en palabras de los de Radiohead, eso es lo que nos diferencia de ser Creep… 

3 comentarios:

  1. No entendí nada. Pero supongo que tener una buena razón para hacer el negocio hace la diferencia. Hacer un negocio no nos transforma en peor o mejor persona de manera instantanea.

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  2. HIJO DE PUTA TIMADOR DEVUELVEME TODO EL DINERO QUE NOS HAS ROBADO LADRÓN ALEXANDER BOBADILLA CARA DE LADILLA ESPERO VERTE EN EL INFIERNO PAYASO.

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